martes, 19 de agosto de 2014

La Paz

14 de Junio. La Paz
Qué decir de La Paz? Es una muy bonita ciudad. Estuvimos sólo un dia, ya que a la mañana siguiente tomamos el bus para Lima. Por eso puedo recomendar pasar más días aquí.
Nos alojamos esa noche por 20bs en el Hospedaje “El carretero”, situado a dos cuadras de la plaza mayor de La Paz. Es de ambiente mochilero y muy bohemio. Cuenta la historia que Manu Chao quiso comprar ese hospedaje, pero al final nada.

15 de Junio.
Tomamos el bus a Lima.
Nos esperaron 27 horas de trayecto a 600bs con la compañía Ormeño.



FUE UN VIAJE RÁPIDO, PERO INTENSO. SIEMPRE VALDRÁ LA PENA VOLVER A BOLIVIA.

Uyuni


11 de Junio. Uyuni
Llegamos en la mañana a Uyuni, tomamos una ducha en un hospedaje por 15bs, tomamos un desayuno en el mercado (café con leche, y un pan con huevo y queso) por 10bs y comenzamos el tour de Uyuni con la compañía “Laura Travel”.
El tour que hicimos era de 3 días, y costaba alrededor de 800bs (incluyendo algunas entradas que pagas durante el trayecto, comida, transporte y alojamiento). Si puedes negociar para rebajar el precio, ya sea porque vais en grupo, porque sois estudiantes o por lo que lo consigais, mucho mejor!
Contratación del tour: 700 bs
Entrada a la Isla Incahuasi: 30bs (no es necesario pagar, es decir, se paga para subir arriba, pero desde abajo se ve tambien bonito), aunque es muy barato.
Entrada a la Reserva Nacional de Fauna Andina Eduardo Avaroa: 150bs (ésta sí es obligatoria ya que la segunda noche se pasa dentro de la reserva).
Dia 1 (11/06)
Visita al cementerio de trenes y Salar de Uyuni. La ruta la decidís vosotros, si quereis más tiempo en un lugar que en otro, o si de frente no quereis ir a algun sitio, ya que hay visitas a pueblitos para comprar artesanía, cosa en la que nosotros no estábamos interesados.
Se hace noche en el hospedeje de sal. Hay cerca una tiendita donde se puede comprar licores de café muy ricos y baratos, para llevar mejor el frio.
 Cementerio de trenes

 Salar de Uyuni. Isla Inca Huasi (arriba)



Día 2 (12/06)
Visita al mirador del volcán Ollague. Algunas lagunas (blanca y rosada) y el arbol de piedra.
 Volcán Ollague
 Lagunas blanca y rosada

Día 3 (13/06)
Este dia se amanece como a las 4 de la mañana para ir a ver los geysers y el amanecer. De ahí pasamos a la laguna verde y fuimos a un desierto de piedras. Ya la vuelta se hace temprano ya que son varias horas hasta llegar otra vez al pueblo de Uyuni, llegada efectuada sobre las 18h.


Esa misma noche decidimos aprovecharla para ir camino a La Paz.

Lago Titicaca. Copacabana e Isla del Sol.

Voy a empezar con las aventuras de este viaje, diciendo de antemano que todo fue organizado en su último momento.
El equipo viajero fuimos Alejandro y Arianna (México) y Alejandro y yo (España).

7 Junio.
9:30am: Salida Lima-Puno 120 soles con la compañía Ormeño.

8 Junio. Puno
Llegada a Puno a las 9am.
Puno es un pueblito que está a orillas del Lago Titicaca de la parte peruana. Acá quisimos visitar las islas de Tequile, Amantaní y de los Uros. Pero los tours que salían a las tres islas empezaban a las 8am, por lo tanto, sólo pudimos hacer el tour de las Islas de los Uros. Son unas islas flotantes artificiales. El costo del tour fue de s/15 y s/5 de la entrada.
En las islas nos explicaron cómo las arman para que no se hundan y visitamos alguna casa de las personas que viven allá. Acto seguido montamos en una embarcación tradicional, llamada por ellos como “el mercedes benz”. El costo del viaje de una isla a otra era:
s/6 para peruanos; s/ 20 para extranjeros. Como nos pareció muy muy caro, le dijimos al señor que preferíamos no montar (ya que eran dos minutos desplazarte de una isla a otra) y le dijimos que éramos estudiantes y que de verdad que no podíamos. Al final el señor nos dijo que nos cobraría 3 soles por precio de estudiante. Así que al final montamos en la barquita.
Personalmente no recomiendo esta visita ya que la ví como un escenario para los turistas. Te explican y muestran cómo viven y luego te llevan a ver sus artesanías y como que te “obligan” a comprar algo. Pero es muy caro. Asi que para sólo un dia, mejor guardar ese dinero y gastarlo en Isla del Sol, en Copacabana.

Este mismo día tomamos un bus que nos llevó a Copacabana, el bus nos costó s/30. Pero despues nos dimos cuenta que habían más baratos que pasaban por algunos pueblitos, como por s/15. (Nos vieron extranjeros y nos engañaron diciendo que sólo salían esos buses... pero nunca más!!).
Llegamos a Copacabana y fuimos de frente a buscar un hospedaje. Nos salió por 20bolivianos. (1€ = 8'7 bs).
 Fotos de las Islas de Los Uros.

En la barca

9 Junio. Copacabana
Copacabana es el pueblito a orillas del Lago Titicaca de la parte de Bolivia. Hacía muchísimo frío pero por suerte pudimos comprar calcetines, gorros y chompas de alpaca (lana de llama) muy muy baratas.
Este día salimos hacia la Isla del Sol, en pleno Lago Titicaca. El trayecto en lancha costaba 20bs. Durante el viaje que tardó como 2 horas aproximadamente, tuvimos de todo: sol, nubes, lluvia, granizada fuerte, sol otra vez... Fue toda una aventura viajar en el techo del barquito!!
Esta isla es muy especial. El paisaje es especial, las vistas son preciosas, hay muchos turistas en plan mochileros... El hostal donde nos quedamos era el Hostel Pachamama en plena orilla de playa y nos costó cada noche 20bs. Nada mas llegar dejamos las mochilas y emprendimos una ruta para ver unas ruinas y las huellas del sol. Al volver de la caminata fuimos de frente a almorzar algo en un restaurante: crema de choclo (maiz) y un plato de arroz, papas, ensalada y una trucha riquísima, todo por tan sólo 25bs!!! Bolivia es rebarato!!
Estuvimos en la playita de delante del hostal hasta que anocheció y nos empezamos a congelar del frío que hacía, así que decidimos comprar una botellita de vino (25bs). Que al final fueron 4 las que vaciamos con ayuda de nuestros vecinos de habitación que venían de Barcelona y Suiza.
Lo que más valió la pena de ver es el cielo. Pienso que es el cielo más bonito del mundo, repleto de estrellas, no había hueco para una más. La vía láctea se veía con total claridad, fue hermoso.

Vista desde nuestro hostal Pachamama






10 de Junio.
A la mañana siguiente tomamos la lancha de vuelta a Copacabana y de ahí el bus camino a La Paz. El bus hasta La Paz nos costó 20 bs y tarda como 6 horas. Hay un momento que bajas del bus para cruzar un estrecho en barco.



Al llegar a La Paz decidimos salir esa misma noche hacia Uyuni. Mi memoria no me permite recordar el precio del pasaje, pero seguro que fue muy barato (como 100bs) para las 8-9 horas de viaje que eran. Eso sí, un viaje lleno de traqueteos que no te dejaban dormir.

Iquitos - Yurimaguas - Tarapoto - Lima

Iquitos  - Yurimaguas
El viernes 27, sábado 28 (día de las Fiestas Patrias del Perú) y el domingo 29, lo pasamos a bordo del bote. El lunes 30 en la mañana llegamos a Yurimaguas. De la vuelta no hay mucho que contar, no fue un viaje tan caótico como el de nuestro querido Henry II. 

El sábado 28 subimos al techo a celebrar las Fiestas Patrias con una botellita de pisco o rompecalzones... no recuerdo bien, pero a las 11 pm ya íbamos muy contentitos... El barco estaba iluminado con bombillas de colores (solo ese día). Y se escuchaban ritmos de cumbia y chicha desde los pequeños pueblitos a orillas del río Marañón. 

El domingo 29 vimos los famosos bufeos, en este caso no eran rosados, sino más bien grises. Nos contaron que siempre iban en parejas... Pero voy a compartir una leyenda sobre los bufeos que un señor le contó a mi amigo David en su viaje cuando vieron un bufeo rosado y que publica en su blog: botasnomadas.blogspot.com  





“Cuentan que hay dos tipos de bufeos, el bufeo negro o cenizo y el rosado. El primero dicen que es de buen corazón y que ayuda a los pescadores a atraer a sus presas, así mismo también entrega los cadáveres de los ahogados. Son los guardianes de las aguas del río. En cambio, el bufeo rosado o colorado, cuentan las leyendas que es en realidad un demonio que sale del agua y cobra forma humana. Dicen los lugareños que si encuentras a alguien que es muy esbelto no te fíes, pues puede que sea un bufeo. Las hembras bufeo se convierten en preciosas mujeres y van en busca de hombres a las ciudades, mientras que los machos se convierten en hombres para ir en busca de las chicas. También cuentan que los machos se sienten atraídos por la sangre de la menstruación femenina.”


Suerte la nuestra que vimos al cenizo!!! 

Este día, si tuvimos una muy buena anécdota que casi termina en tragedia o cosas que pasan en aguas de la Amazonía peruana.  Resulta que de pronto el barco paró, yo me estaba lavando los dientes cuando miré por la ventana del baño y un barco se acercaba a nosotros. De repente, empezaron a venir un montón de moscas y zancudos y un olor un poco desagradable para estar tú con el dentífrico en la boca! Me apresuré y salí a ver qué pasaba. El barco que se acercaba, también con pasajeros, en la parte delantera y baja, transportaba.... VACAS! Sí, así es, un montón de vacas, con su alimento, sus caquitas, sus moscas y su "buen olor". Bien, ya había inspeccionado el barco vecino. Ahora tocaba saber qué pasaba. 
Pues bien, pregunté. Me dijeron que una de las vacas había muerto, y claro, nuestro bote pesaba mucho menos y por eso iba más rápido, así que decidieron traspasarla. Y claro, no iban a pasar a la vaca entera, así que la partieron por la mitad, limpiaron y pasaron cada pieza con sus dos patas, una tras otra. Algunos momentos fueron bastante críticos, pues pasaron cada parte con una tabla de madera. Cuando la segunda parte ya estaba en nuestra posesión, los dos tripulantes del otro barco tenían que volver, y lo querían hacer tabla en mano. Eso, y que el barco se fuese alejando sin darse cuenta que todavía no habían terminado, causó la agonía de que uno de ellos se quedase con un pie en cada barco, y casi se cae al agua llena de burbujas que provocaban las hélices. Por suerte, le engancharon y  tiraron de su brazo y cintura y el chico pudo estar a salvo en su propio barco. Pero me asusté muchísimo. 

Tras ese susto, dormimos. 




Lunes 30: Llegamos a Yurimaguas en la mañana. Nosotros, teníamos que ir hasta Tarapoto con el fin de tomar un bus hacia Chiclayo (Tiphaine y Juan Carlos), y yo de vuelta a Lima.
Teníamos que tomar una especie de camionetas. Decidimos montar en la parte trasera, pues costaba 5 soles, hacía buen tiempo, y así contemplabamos el paisaje...















Bien una vez en la parte trasera de la camioneta, con nuestras mochilas subidas... paramos en un puerto donde empezaron a cargar sacos de aguaje. Sacos, sacos y más sacos... Pues nos quedamos sin sitio!


Decidimos tomar otro carro, y nada más llegar a Tarapoto buscamos una empresa de buses y en dos horas subí rumbo a Lima.
Pero quince minutos antes de que partiese el bus, esperando en la calle y con mochila en mano... cayó LA tormenta. No una tormenta cualquiera. Nos refugiamos bajo cuatro troncos de madera que aguantaban un plástico negro... el plástico se rompió y toooda el agua al suelo! Íbamos sopita!
Y bueno, tras 30 hora de autobús y con el dinero justo para el taxi de La Victoria a Pueblo Libre... llegué a Kusi Wasi, donde me encontré con Shisha (Alemania), Jonathan (Perú) y Jose Ramón (chico nuevo en la casa que venia de Almería, España). Me tenían un plato de spaguettis al pesto para mì guardadito! Que bien que me vinieron! Pues en esas 30 horas nomás comí galletitas y una naranja! 

* * * * * F I N    D E L    V I A J E * * * * *

Iquitos

Sábado 21 de Julio.
La verdadera hora en que abandonamos el Amazonas no fue ni a las 10am, ni a las 2pm.. sino a las 10pm. Con un sentimiento de pena a la vez que alegría por haber llegado a nuestro destino, nos dispusimos a bajar del barco. Que cómo fue la bajada? Había una simple tabla de madera largaza que comunicaba la parte delantera del barco con los cimientos del puerto. Una tabla de dos palmos de ancha y dos dedos de gruesa, un tanto indeble para el peso que soportaba: dos o tres personas con sus respectivos equipajes, la cual formaba una parábola cóncava con apariencia indeble que, si se rompía caías a las marrones y densas aguas del Amazonas.



Está claro que, dejamos Henry II, pero nuestras aventuras no nos abandonaban ni un segundo.
Salimos del puerto y ahí estaban: miles de motocarros esperándonos:
- Señoritas, taxi? Las llevo a algún lugar? Plaza de Armas? Hostal? Hospedaje?

Claro, al no conocer nada nos dividimos en 3 grupos y fuimos de hospedaje en hospedaje buscando una ducha y una cama donde descansar. (Anécdota de gringos): Algunos mototaxistas que están dentro del puerto, tienen comisiones por llevarte a unos hospedajes determinados, siendo siempre los más caros y asegurándote de antemano que “está todo completo y que no hay más barato”. Así que, con nuestra inocencia, fuimos a parar al Hostal Shippibo. La verdad, para una noche estuvo muy bien, carazo, pero bien, con aire acondicionado, ducha... Creo que una habitación doble eran como 120 soles, en la cual dormimos 4 personas (a lo que no salimos a mucho...), y eso después de negociar y rebajar el precio, como buenos peruanos... jijiji.

Después de ducharnos fuimos a cenar un pollo asado y papas, y luego a tomarnos una chelita, mojito... a un bar la verdad muy bonito, no recuerdo el nombre, pero el centro de la ciudad tampoco es muy grande, así que se encuentra fácilmente.

Domingo 22 de Julio
Al día siguiente, decidimos ver la ciudad. Es una ciudad bastante ruidosa y un tanto caótica, algo parecido a Lima pero en pequeño y en medio de la selva. El transporte que más predomina son los motocarros, pues son baratos, fresquitos y llegas a cualquier parte de la ciudad. También están los autobuses y bueno, motos y autos particulares también. 


Fuimos a desayunar a la zona del Mercado, unas ricas tostadas con salsa huancaína y salsa de aceituna -las tostadas más ricas que me he podido echar a la boca- y un batido de fresa buenazo también. Tras el pequeño paseo, terminamos sentados hablando en la Plaza de Armas. Allí se nos acercaban muchos vendedores de tours, pero nosotros teníamos el contacto de Willy, con el que otros amigos se fueron y hablaron muy bien. Así que lo llamamos y nos ofertó los paquetes que tenía, con total libertad de elegir lo que queríamos hacer y lo que no.
El tour costó 180 soles los 4 días, incluyendo así: transporte en el “peke-peke”, alojamiento y comida.
Empezamos el tour visitando el mirador del Amazonas introduciéndonos en la selva. Para ello, fuimos al puerto de Iquitos a montar en el peke-peke, nuestra embarcación con techo de palmera y el resto de madera. 

Puerto de Iquitos
Sopa de tortuga

Suri (gusanos asados)
 En el puerto, hay un mercado de puestitos con comida típica, el suri, sopa de tortuga dentro de su cascarón, tacacho con cecina, huevitos de tortuga, plátanos y todo tipo de frutas. Es un puerto un tanto peculiar: hay un peke-peke-ambulancia, que es la única barquita blanca con una cruz roja que se va desplazando a donde haga falta, y los grifos, son flotantes, tú simplemente con tu barquita te acercas y te ponen gasolina.



Mirador Amazonas








Ya en el lugar caminamos un poquito hasta llegar al mirador. Tiene unas vistas súper bonitas, se ve perfectamente cómo Iquitos y sus pequeñas islas están completamente rodeadas por agua. De ahí caminamos un poco por en medio de la selva (o eso pensamos en ese momento), pasando por un gran árbol  donde hicimos un intento de Tarzán, pasando por un pueblito hasta llegar a una cancha donde jugaban fútbol donde las mujeres nos ofrecieron masato, esa bebida de yuca fermentada que se fabrica de la siguiente manera: las mujeres toman la yuca, la mastican y escupen, y así, con el tiempo, se consigue su fermentación. No sé si ese masato estaba producido de esa manera o eso era antiguamente,

 pero nos decían que sí, y por supuesto, hay que hacer caso siempre de las personas de la selva. De ahí pasamos por un caminito y nos explicaron que hay un fruto, muy bonito por cierto, que las bolitas que contienen dentro se usaban antiguamente y en algunas tribus indígenas como maquillaje y también como colorante de comida. Las frotamos un poco y en seguida salió el tinte con el que pintamos nuestras caras, brazos...

Ya montados en el peke-peke, almorzamos nuestro primer Juane iquiteño y probamos una ensalada con tomate, pepino y chonta (verdura como un tallarín, blanco que parece plástico pero está rica, que sale del interior de las cañas de palma). De ahí, visitamos unas playas de lodo. La tierra era completamente negra y te cubría hasta las rodillas incluso más si te quedabas quieto y no llevabas cuidado! Fue muy divertido.
Ya atardeciendo, fuimos a nuestro “loch”, hospedaje, construido con tronquitos de madera y hojas de palmera como techo y por supuesto, rodeado de grandes mosquiteras. Allí nos esperaba el shamán dueño de la casa. Con su loro -imitando nuestra risa- y su mono que se llamaba Wachiturro -siempre estaba comiendo plátanos-. Esa noche yo me encontraba mal y me quedé en el hospedaje, pero todos los demás se fueron al río a pescar la comida para cenar y para el desayuno del día siguiente. Contaron muy buenas anécdotas de peces que hacían ruidos muy extraños, otros grandazos, y eso con una sola luz en la barca.

Lunes 23. INTO THE WILD
Nos levantamos para el gran día, nos íbamos a adentrar en la selva más virgen que habíamos conocido. Para ello nos pusimos ropa larga para los mosquitos, unas botas de goma hasta las rodillas, mucho repelente y cigarrillos para ahuyentar a los mosquitos con el humo. Cargamos las carpas, las ollas, los machetes y lo necesario en la mochila para pasar una noche en plena selva. Antes, pasamos por una casa de una familia que tenía pollos, escogimos el pollo más grande, lo mataron, lo ataron y lo cargamos a nuestra espalda para hacer un rico ají de gallina para cenar. En la familia había tres niños un poco vergonzosos, y la más pequeña de la casa se acercaba a saludarnos y a estar con nosotros, a ella también le encantaba verse en la pantalla de una cámara de fotos.

Ahora sí que sí, con el pollo y los utensilios necesarios, allá que fuimos!
Se me olvidó nombrar a la persona más importante de toda esta aventura: al maestro Juan. Un hombre que conoce todo, y cuando digo todo, es TODO. Para qué sirve cada planta, cada liana, cada árbol  y lo más importante, sabía llegar donde quería, por en medio de la naturaleza salvaje: él, su orientación y su machete. Yo de verdad, si ustedes van a hacer un tour por la selva en Iquitos, buscar a Willy y a Juan, o de verdad, yo les doy el contacto porque lo súper recomiendo.

Estuvimos como 6 horas caminando por en medio de la selva, parando, conociendo remedios naturales de las plantas, cruzando charcos producidos por las lluvias de días anteriores por encima de troncos, retrocediendo cuando vimos un gran panal de avispas, parando para hacer fotos, ver árboles enormes, contemplar el silencio urbano y admirar los sonidos de los animales, insectos y hojas.
Pero por fin, llegamos a nuestro “campamento”, justo al lado de un lago en el cual nos bañamos, por supuesto! Había como algunos pececillos que te mordían pero muy flojito y daba cosquillas y mucha risa. Después del baño, hicimos la cena, un riquísimo ají de gallina preparado por Juan Carlos, Tiphaine y yo.

El ratito de antes de dormir lo pasamos junto a una hoguera con un panal de termitas que, cuando las restriegas por la piel o las quemas, sueltan una sustancia que ahuyenta a los mosquitos y tomando un poco de 7 raíces. Al rato, fuimos a las carpas a dormir.

Martes 24.
Nos despertamos con muchísimo calor, pues la carpa había hecho un efecto invernadero inaguantable. Aunque no sé si era mejor salir o quedarnos dentro, teníamos la tela de la carpa por fuera repletita de mosquitos esperando que saliésemos para comernos. Fuimos saliendo poco a poco y una vez fuera Willy y Juan nos dijeron: “chicos, tienen que pescar porque sólo tenemos un lagarto para comer todo el día!”
Una serpiente pequeñita pero venenosa que cazaron por la mañana sirvió de cebo para pescar algunos peces y muchas pirañas... sí, PIRAÑAS, y bueno, por qué no decirlo, algún que otro tronco que iba flotando en el agua también!

Fue muy gracioso por que decíamos: “claro, ya sabemos qué eran esos pececitos que nos daban mordisquitos...”. Aún así, decidimos volvernos a meter al agua y nadar hasta la otra orilla, tirarnos desde un tronco de un árbol caído en el agua y volver. Mientras, el seco de lagarto (guiso con pimiento y ají) se estaba cocinando en la olla.
Lagarto a la cazuela!!

Mientras lo comíamos como desayuno, inventamos una especie de parrilla para hacer las pirañas y las patas del lagarto a la brasa para almorzar una vez llegar al peke-peke.
Recogimos todo y emprendimos el camino de vuelta ya menos cargados: sin el pollo y sin agua! Por suerte, el maestro Juan conoce todo sobre la selva y paramos en un lugar para cortar unas ramas de un árbol que acumula agua, por lo tanto, si lo cortas en diagonal, al inclinarlo sale agua por el pico. Allí estuvimos un buen rato, pues era muy curioso y claro, teníamos sed de todo el camino.

Una vez montados en el peke-peke, fuimos a una pequeña reserva de animales, donde habían monos y osos perezosos. De ahí volvimos a las aguas del Amazonas para volver un ratito a las playas de lodo y almorzar las pirañas y patas de lagarto.
Una vez cubierto nuestros pies con el lodo, volvimos al loch para tomar AYAHUASCA.
La experiencia con el ayahuasca me la guardo para mí, pero recomiendo hacerlo como nosotros, cuando conoces al shamán, y sabes todo sobre el ritual y las costumbres de antes de tomar ayahuasca y el ayuno de después. Lo único que puedo decir es que, es una ceremonia que ni aunque hubiese visto vídeos  o escuchado miles de historias, no hubiese imaginado así. Los íkaros cantados por el o los shamanes durante toda la ceremonia, los cambios en la trayectoria de tus visiones, de tu estado... Si no sufres ninguna enfermedad del corazón, si puedes aguantar las experiencias fuertes y no te estás medicando, lo recomiendo. Yo, espero repetir.

Miércoles 25.
El último día del tour lo aprovechamos para pasear por la ciudad con los guías, almorzar juntos en un restaurante de comida típica que ellos conocían y visitar algún mercado artesanal. 
Pasillo de hierbas medicinales y tragos del Mercado
Esa mañana, también la aprovechamos para ir al Barrio de Belén, barrio un poco peligroso para ir unos cuantos gringos solos. Fuimos al mercado de Belén donde vendían de todo, desde 7 tipos distintos de palta, jugos, verduras, pasando por carne hasta tragos, medicinas, plantas, cigarrillos... El mejor mercado al que he ido nunca! 
Casas del Barrio de Belén
De ahí pasamos a subir en una lanchita, no recuerdo cuánto nos costó,(igual 5 soles a cada uno, no sé). Con la lancha, paseamos por el barrio de Belén. El barrio de belén, o también conocido como "la Venecia Amazónica". Las casas y edificios son flotantes debido a que, en época de lluvias, crece el caudal del río. Si no fuese así, el barrio se inundaría. 
En la tarde, y como despedida, tomamos un helado buenazo de maracuyá y chocolate en una heladeria que hace esquina en la Plaza de Armas. Helados de frutas artesanales, que siempre vienen bien! 
Hostal Charapas
De ahí visitamos un mercado artesanal y nos despedimos de los guías y de las chicas alemanas que tenían que tomar el avión. Nosotros, aprovechamos para buscar un alojamiento más barato que el Hotel Shippibo. Encontramos el Hostal Charapas, justo en la misma calle que la Casa de Fierro que hay en la Plaza de Armas, exactamente en la calle Próspero Raymondi. Un hostal muy lindo, limpio y barato (18 soles/noche) y la señora muy simpática.

Después de cenar fuimos a tomar otra chelita más y a dormir. 

Jueves 26.

Este día lo aprovechamos para pasear por Iquitos y contemplar su arquitectura: la Casa Cohen, Casa de Fierro, Casa Fitzcarrald, Casa Morey, Iglesia Matriz, el Malecón... 
Mi piernita en todo su esplendor!
Volvimos al mercado a comprar ingredientes para hacer la cena y plantas para curarnos las picaduras de zancudos y de las hormigas asesinas de mi pierna.


Mi piernita, ya mucho mejor....
 Hablamos con los señores más mayores y que, por ende, conocían más sobre qué plantas o ungüento aplicar a cada picadura. 
En la tarde, fuimos a pasear por la zona no turística de Iquitos. Fuimos a buscar un parque y luego a tomar una chelita. Juan Carlos y Marco se quedaron para tomarse unos anticuchos, mientras Tiphaine, Karen y yo volvimos a preparar la cena (nos tocaba a nosotras...). 
Tras la cena, descansamos un poco, pues las pastillas que nos dieron para el picazón de las picaduras, nos hacía dormir. A las 12pm nos despertamos y salimos a pisquear y a bailar un poquito de salsa! 
Cuando cerraron todo, volvimos a dormir. 

Viernes 27.
Éste, fue el último día en Iquitos. Juan Carlos, Tiphaine y Karen fueron a visitar una playita. Yo mientras, me quedé con un dolor terrible en la pierna (ya que no podía ni estirarla...). Y decidí dar un último paseo por la ciudad. Marco se quedó pintando un graffitti en la pared de un señor.
En la tarde, Juan Carlos, Tiphaine y yo volvimos al puerto, donde tomamos el barco Eduardo (mucho más nuevo, amplio y limpio), colgamos nuestras hamacas y tomamos rumbo a Yurimaguas.
Karen tomaba el avión la mañana siguiente y Marco tomó el avión unos dos o tres días mas tarde.

Fue todo un gusto, Iquitos!